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Cantaora Alfa y Omega en New York “La Vanguardia”

Fuente: Agencia Efe

Nueva York, 24 mar (EFE).- Después de 18 días de quejíos, soleás, y alegrías, pero también de ese flamenco que no es lo que se espera, el Flamenco Festival se despide de Nueva York y una de las artistas más omnipresentes en la programación, la cantaora Rocío Bazán, lo hace diciendo que en Estados Unidos “saben apreciar lo bueno”. Lleno en la mayoría de los espectáculos, artistas como Estrella Morente, Tomatito, Eva Yerbabuena o Israel Galván, cuatro crónicas en el New York Times, y muchos “olés” con acento estadounidense han sido el balance de este festival que, doce años después de su primera edición, tiene ya parroquia neoyorquina.

En esta edición, la cantaora malagueña Rocío Bazán ha tenido un protagonismo muy destacado aun sin ser cabeza de cartel: comenzó en la Gala Flamenca, junto a Antonio Canales, y ayer terminó las representaciones de la versión flamenca de “El amor brujo”, de Manuel de Falla. Entre medias, aún tuvo tiempo para ofrecer un recital en solitario en el Instituto Cervantes.

“Me gustaría que al cante se le diera también junto con la guitarra el lugar que merece en las programaciones flamencas. Muchas veces me da la sensación que quedamos casi prácticamente desplazados a un segundo plano todo lo que no se trate de baile”, asegura
a Efe Bazán.

Aun así, se siente satisfecha de haber podido demostrar tres facetas de su talento. “La Gala Flamenca es un gran montaje en el cual debo de tener diferentes perfiles en función de cada numero. El recital flamenco muestra mi forma más tradicional en el cante flamenco. En cuanto al Amor Brujo, aquí me siento muy libre dentro del montaje porque aquí puedo expresar mi cante con todo mi ser”.

Nacida en Estepona en 1977, su voz ha sido premiada en concursos como el Cante de las Minas de la Unión, así como en Jumilla, Calaspara o en la Bienal de Arte de Flamenco de Sevilla, pero tanto en la Gala Flamenca como en el Manuel de Falla ha podido mostrar además sus habilidades para el baile y la interpretación. “La experiencia es increíble porque formo parte de la escena”, asegura respecto, sobre todo, a Manuel de Falla. “No solo canto sino que interpreto junto con los bailarines cada escena de la obra”, asegura.

Tras el éxito cosechado en Nueva York, pero también en otras ciudades visitadas con el Flamenco Festival, Bazán asegura que “el flamenco está en un momento muy bueno” y que “el público estadounidense es una maravilla. El calor de los aplausos es algo
sorprendente desde el principio hasta el final de los espectáculos”. “Tengo que decir que mi corazón se va de este país con la sensación de felicidad plena por haber sentido el cariño tan grande que se nos a dado en todas las ciudades donde hemos estado. Desde Nueva York a Boston, Miami, Boston o San Diego”, añade. Y en contra de lo que muchos dicen, no cree que en España se desprecie este arte vitoreado en todo el mundo.

“A veces el tener el flamenco tan a la mano y realizarse durante el año tantas programaciones flamencas en diferentes ciudades de España hacen que a nuestro arte no se le dé la importancia que realmente tiene. Pero sinceramente yo pienso que el flamenco es profeta en su tierra”, concluye.